
Había una vez un niño llamado Teo. Vivía en un reino con un rey muy bueno, pero un día el dios del mal lanzó un rayo especial e hizo que el castillo fuera feo, con fantasmas, etc… Pero lo peor era que el rey se volvió muy malo e hizo que los súbditos hicieran rascacielos y Teo dijo:
- BASTAAAA!!! No quiero seguir así.
El rey quiso apresarle y dijo:
- ¡Guardias! ¡que le corten la cabeza!
Estaban a punto de cortarle la cabeza pero un grifo le rescató y le llevó al País Paraíso. Es un país donde hay mucha magia y amor. Teo estuvo allí una temporada, pero se acordaba mucho de sus familiares, así que hizo una pócima para dársela al rey y todo volvió a ser como antes.
FIN

